A lo largo de la carrera musical es indudable que un músico profesional va a tener que enfrentarse a diversos compromisos que generen algún tipo de ansiedad y estrés en el trabajo al estar bajo presión debido a la falta de tiempo para preparar adecuadamente y con la calma necesaria el concierto o audición.

El artículo de hoy aparece tras una reflexión iniciada hace algunos días debido a mi último compromiso con la breve colaboración acompañando al gran tenor Celso Albelo y tras repasar otros momentos de mi etapa como estudiante y profesional.

El trabajo bajo presión

El estrés en el trabajo tiene dos claves que determinan el éxito o posible fracaso de la tarea que vamos a realizar y que se relacionan con el nivel de ansiedad que genera la actividad. Estos elementos clave son comunes a muchas profesiones, aunque tienen una importancia mucho mayor en la música debido a la inmediatez de la misma, es decir a la imposibilidad de corregir si ocurre algún error durante la actuación.

El primer elemento clave es el tiempo. Cuando se nos presenta la necesidad o posibilidad de realizar una actividad, sea esta un concierto, audición o examen, tenemos que valorar la organización temporal de la que disponemos para poder preparar dicha actividad adecuadamente. La ansiedad general y la ansiedad escénica en la interpretación musical surgen en la preparación para un evento, es la respuesta lógica humana que nos permite preparar cualquier acción en la vida.

Es importante y por eso lo repito en muchos de los artículos de este Blog, la ansiedad y la ansiedad escénica en la interpretación musical más específicamente no son necesariamente negativas, pues en muchos casos nos permiten una mejor preparación ante la actividad que vamos a acometer. El problema surge cuando el grado de activación, tanto fisiológica como psicológica es excesiva y no nos permite controlar la actividad. La mayor parte de esa activación excesiva se produce ante la creencia de que no podremos afrontar de manera adecuada dicha actividad y eso genera una espiral de pensamientos y sensaciones somáticas que conducen al desastre. Es evidente que si aceptamos la actividad siendo conscientes de que no dispondremos del tiempo necesario para prepararla adecuadamente estamos cometiendo un error que seguramente conlleve el fracaso de la misma.

El segundo elemento clave es la capacidad musical personal y la adecuación de la misma a las necesidades que  se nos demandan para realizar la actividad. El conocimiento personal que, tan bien describen y tanta importancia dan, en las teorías sobre la “inteligencia emocional” autores como Daniel Goleman, es la base para poder alcanzar el éxito en cualquier tarea de la vida y también en la música. Conocer nuestras capacidades, tanto técnicas como expresivas, en un momento concreto y aceptar solo tareas que, aunque impliquen un reto para nosotros, se ajusten a nuestras posibilidades, determina la capacidad de éxito y la felicidad que alcanzaremos en nuestra vida.

Los retos son necesarios para poder avanzar, pero el fracaso repetido, en muchas ocasiones es debido a que el nivel de la actividad no era el adecuado. En algunos casos el nivel es inferior, generando aburrimiento y ningún tipo de activación fisiológica o psicológica, lo cual se manifiesta en dicha actividad. En otros superior, generando una excesiva activación que conduce a ansiedad escénica en la interpretación musical y la consecuente pérdida de control. El ideal está en el famoso camino del medio que defienden las filosofías orientales, o el estado de “zona”, en el que, por ejemplo deportistas alcanzan sus máxima concentración y que nos describe Mihály Csíkszentmihályi como el estado del “fluir” . Todo lo que se aleje de esa zona media de adecuación de capacidades a necesidades de la actividad conduce a un fracaso en la actividad o una actividad realizada sin el logro máximo.

En algunos casos es comprensible que se busque solo el “pasar sin problemas” por la actividad, pero la realidad es que todos deberíamos, en cada momento, aspirar a realizar, no la interpretación perfecta, sino la mejor de las posibles en ese momento.

Las claves para superar la ansiedad escénica en la interpretación musical bajo presión

Aunque en otros artículos seguiremos desgranando elementos sobre le estado de “zona” o de “flujo” y su relación con los estados similares en la música o la relación y posible aplicación de principios de la “inteligencia emocional” a la ansiedad escénica en la interpretación musical, me gustaría compartir una conclusión basada en la experiencia y que confirma las teorías sobre la ansiedad escénica en la interpretación musical.

Si nuestro autoconocimiento es adecuado aceptaremos actividades que podemos preparar bien, a pesar del estrés o premura que impliquen, pues nuestras capacidades serán adecuadas para afrontar dicha actividad. El éxito en una actividad, con independencia de la dificultad o valor de la misma nos hará disfrutar más de la música y ser más felices.